
Dentro del acuarismo la iluminación juega un papel muy importante en
los procesos químicos y fundamentalmente en el desarrollo de las
plantas naturales. Dada la gran discrepancia que existe en el tema
presentaré la información que he recolectado y que tiene según mi punto
de vista datos necesarios y aclaradores de muchas dudas.
El primer artículo está tomado de la Revista Aquapasión N° 3, que dice:
“ El sol es la fuente natural de luz de nuestro planeta. Su situación
química, muy inestable, provoca la emisión permanente de partículas
minúsculas llamadas fotones, a la increíble velocidad de 300.000 km por
segundo. Durante su recorrido entre el sol y la tierra, estas
partículas vibran a una cierta amplitud (longitud de onda), variando de
unos nanómetros a varios cientos de metros. Esta característica permite
aislar varios tipos, reagrupándose según su utilidad.
La visión humana no percibe más que ciertos fotones; aquellos cuya
longitud de onda está entre los 380 y 760 nm (nanómetros). Este grupo
muy particular comprende los fotones violetas, azules, verdes,
amarillos, naranjas y rojos, cuya mezcla nos aparece bajo la forma de
luz uniforme y de color blanco. Más allá de los fotones rojos, llegan
los infrarrojos, invisibles para el ojo humano pero detectables por sus
captores de calor. Igualmente invisibles, los ultravioletas preceden al
otro extremo a los fotones violetas y son explotados para la
esterilización.
Desde la noche de los tiempos, animales y vegetales terrestres han
evolucionado en función de este espectro natural, es decir de una
composición muy precisa que llamamos corrientemente la “luz”. Ciertos
organismos aparecen, hoy en día, extremadamente adaptados y, por eso
mismo, muy exigentes a este nivel. Si los peces utilizan sencillamente
la luz para ver y desplazarse, es otra historia para los vegetales.
La Clorofila no acepta más que ciertos fotones
Animales y vegetales comparten el mismo mecanismo de respiración: esta
fisiología consiste en un simple transporte de oxigeno al interior de
las células, esto con el fin de quemar azúcar, verdadero combustible de
la maquinaria celular. Sin embargo, si los vegetales se abastecen de
azúcar vía su alimentación, los vegetales lo fabrican directamente
gracias a la fotosíntesis. La planta absorbe previamente las materias
primas que son el agua y el gas carbónico. Entonces estos dos elementos
son totalmente desmontados y sólo algunos pedazos son pegados
nuevamente para fabricar azúcar. Esta etapa necesita no obstante mucha
energía. Esta última está producida por la clorofila, molécula
localizada por millones al nivel de las células de las hojas y de los
tallos de los vegetales donde se reconocen por su color verde. El
azucara de nuevo sintetizado se almacena para un uso posterior,
mientras que el oxigeno, se expulsa al medio exterior. La ecuación
general de la fotosíntesis es la siguiente:
CO2 + H2O [Energía] [Fotones] C6H12O6 (azúcar) + O2 (oxigeno)
La clorofila no crea energía, sencillamente recupera la de los fotones.
Para simplificar basta con imaginar que cada molécula de clorofila
presenta en su extremidad una cajita cuyas paredes laterales están
equipadas con pistones. Cuando un fotón llega a la tierra, entre en la
hoja y alcanza las células conteniendo clorofila. Si su amplitud de
vibración le permite penetrar la caja, activa los pistones y comunica
la energía la clorofila. Es evidente que ciertos fotones son lo
suficientemente pequeños como para penetrar y por otro lado, lo
suficientemente grandes como para activar el mecanismo. Hoy en día se
sabe que las plantas poseen 2 tipos de clorofilas y por lo tanto
aceptan 2 longitudes de onda. La clorofila A funciona con fotones de
longitud de onda 450 nm (azules), y la clorofila B necesita fotones de
650 nm (rojos). Todos los demás no son de ninguna utilidad para la
planta y no son absorbidos sino reflectados dando el color verde que
vemos
Fuente: Animascotas
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