
La ley exige que vayan en el asiento trasero. Además, llevarles agua y
no darles comida antes de viajar, los mantiene cómodos y calmados.
Los viajes largos en auto pueden resultar tediosos para el perro, especialmente si son en época de calor.
Por lo mismo, vale la pena tomar ciertas precauciones no sólo para que
la mascota vaya cómoda y tranquila, sino también para garantizar tanto
su seguridad como la del resto de los ocupantes del automóvil.
La ley de tránsito, de hecho, prohíbe que los animales viajen en los
asientos delanteros. Sólo pueden permanecer en los traseros, y si van
en el pick-up de una camioneta, deben ir amarrados con un arnés
especial.
Si bien la normativa no lo exige, la veterinaria de la Clínica
Veterinaria San Blas, Daniela Navarrete Talloni, recomienda que las
mascotas viajen siempre en jaulas especiales. "Porque eso evita que
salgan eyectadas en caso de algún accidente".
Pero, más allá de las normativas, que el perro vaya tranquilo también
es un factor que favorece la seguridad. Para ello, la veterinaria
explica que la primera medida es evitar darle de comer al perro antes
del viaje. "Lo ideal es que coma varias horas antes, porque si no puede
marearse y vomitar en el auto".
Más tranquilos
También es recomendable llevarle un plato y una botella con agua para
darle en cada parada. "Y si hace mucho calor hay que rociarlo con agua
sobre el pelaje, especialmente en aquellas zonas que se sienten más
calientes", agrega la especialista.
Para aquellos que son un poco más nerviosos y que van constantemente
moviéndose, saltando y ladrando dentro del auto, una buena solución es
darles unas gotitas de acepromacina. "Se trata de un medicamento que
los ayuda a tranquilizarse y que además tiene un efecto antihemético
porque evita los vómitos".
Si el auto no tiene aire acondicionado, es bueno que vaya con las
ventanas levemente abiertas para que se ventile. "Si uno prende el aire
acondicionado, lo ideal es que no sea muy frío, sino sólo lo suficiente
para que el auto vaya a una temperatura agradable", precisa.
La música y los ruidos son otro factor que puede alterar al perro y
ponerlo nervioso. "Ellos escuchan más que nosotros, por lo que lo mejor
es escuchar la música a un volumen bajo y, si se viaja con niños,
pedirles que no griten ni hablen muy fuerte".
Fuente: www.emol.com (Sábado 10 de Febrero de 2007)
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