Al igual que los escalares, estos bellos peces pertenecen a la familia Cichlidae.
Bajo la denominación comercial "Discos", se agrupan dos especies con
varias subespecies y gran número de variedades, aún hoy su sistemática
(clasificación) está muy discutida.
En general se puede decir que los discos son peces relativamente
grandes, de 25 a 30 cm, con forma general redondeada y cuerpo muy
comprimido lateralmente. En cuanto a la coloración general existe una
gran variabilidad, acrecentada aún más actualmente por la constante
aparición de nuevas variedades de color. Los ejemplares salvajes
presentan varias bandas oscuras verticales en su cuerpo, una de las
cuales cruza el ojo. Estas bandas han desaparecido en la mayoría de las
variedades de disco que se venden actualmente.
Hay dos especies de discos:
Symphysodon discus, fue la primera especie descrita, (Henkel, 1840).
Esta especie presenta a su vez dos subespecies, S. d. discus y S. d.
willischwartzii. La taxonomía de esta última subespecie es aún
discutida, pues hay quien considera que no es tal subespecie.
Symphysodon aequifasciatus para el cual hay reconocidas tres
subespecies:S. a. aequifasciatus (Disco Verde), S. a. haraldi (Disco
Azul) y S. a. axelrodi (Disco Marrón).
Actualmente en el comercio se encuentran principalmente las múltiples
variedades de color de S. aequifasciatus y sus subespecies. S. discus o
Disco de Henkel, es un pez muy delicado (bastante más que un disco
"normal", que ya son de por si delicados. El Disco de Henkel es muy
complejo de criar y mantener en cautividad, lo que justifica sus
elevados precios. Si queremos empezar con los discos, mejor
descartarlos.
Pese a lo que se pueda decir, el dimorfismo sexual en esta especie es
inexistente. El único que conoce el sexo de un disco es otro disco. En
la naturaleza, los discos habitan cursos de aguas muy lentas o
estancadas, pero extremadamente limpias, con abundante vegetación en
las orillas. Nunca se encuentran discos en el curso del propio
amazonas, solamente viven en sus afluentes.
Alimentación: En su medio natural, los Discos se alimentan de
los pequeños organismos que encuentran en las aguas donde viven
(pequeños insectos, gusanos, larvas y crustáceos). Lo variado de su
dieta en la naturaleza hace que a veces, sean caprichosos en cuanto a
su alimentación.
En nuestro acuario deberemos tratar de reproducir con la máxima
fiabilidad estas características. Lo ideal es alimentarlos con pequeñas
cantidades de alimentos varias veces al día. Hay tres grupos
principales de alimentos; preparados, vivos y congelados. La comida de
cada día debería de incluir al menos una parte de cada uno de los tres
grupos.
Actualmente ya es posible encontrar alimentos preparados
específicamente para discos. Los hay en distintas formas de
presentación (tabletas, escamas...) y son altamente nutritivos. A veces
es difícil acostumbrar a los discos a que acepten este tipo de
alimentos, pero el esfuerzo merece la pena, puesto que son equilibrados
y proporcionan a nuestros peces vitaminas y minerales indispensables.
Aun así la dieta no puede estar únicamente constituida por estos, los
discos necesitan variar.
A cualquier disco le encanta el alimento vivo, el movimiento de las
presas les incita a capturarlas por instinto. Para preparar una pareja
para la reproducción es necesario suministrarle presas vivas en
abundancia. Hay que tener cuidado pues no todos los tipos de alimento
vivo son seguros para nuestros discos, algunos pueden contener
parásitos peligrosos. Los alimentos ideales son las artemias, gusanos
blancos, larvas de mosquito y lombrices de tierra. La artemia es muy
digestible pero baja en nutrientes, los gusanos blancos son muy grasos
y hay que administrarlos con prudencia. Las larvas de mosquito son
ideales desde el punto des vista alimenticio, al igual que las
lombrices de tierra. Las lombrices hay que dejarlas una noche entre
papeles de periódico húmedos o hierba para que expulsen la tierra de su
aparato digestivo antes de podérselas dar a los peces.
Los principales alimentos congelados para los discos son las larvas
rojas y otras larvas de insectos, artemias y triturados de carne y
corazón de buey. Antes de darles este tipo de alimentos a nuestros
discos los deberemos de aclarar en una red con abundante agua caliente
para descongelarlos, pues suelen congelarse con mucho agua que no está
precisamente limpia. También podemos preparar nuestros propios
triturados a base de partes iguales de gambas, hígado, pescado blanco
no aceitoso, zanahoria cocida y una pizca de espinacas al que
añadiremos gelatina alimentaria sin colorantes ni conservantes para
darle cohesión. Es recomendable añadir preparado vitamínico-mineral a
la mezcla.
También puede dárseles manto de mejillón cocido
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